Amosando publicacións coa etiqueta Fomento de lectura. Amosar todas as publicacións
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19/06/11

Outras obras de Ruibal. Delimvois.

Delimvois é unha fábula que nos fala da fuxida de tres personaxes Francisco, António e Maria, seres libres que escapan dun mundo estéril no que a imaxinación está prohibida, na procura dun mundo novo. Delimvois é un nome simbólico que representa a muralla científica que protexe e rodea unha cidade de Estado Único, un mundo tan ingrato coma o peor dos pesadelos de Orwell ou Huxley. O nome procede dun texto de Jacobo Paz baseado en ¿Nós?, de Yevgueni Zamiatin. Está concebido como un lugar fronteirizo no que o poder exérceo un Comité mudo e omnímodo co que non é posible a comunicación directa.
No mundo de Delimvois, razón e fe conflúen e dan lugar a unha nova idolatría. Un mundo onde a igualdade confúndese coa unanimidade. Un lugar no que os habitantes teñen a obriga de profesar unha fe cega no seu modelo de sociedade.
A idea que preside este mundo é que O Estado Único é creador dun mundo perfecto e imperecedoiro, inamovible.
A xente ten unha existencia virtual para o Comité ,son experimentos, ratas de laboratorio.
Nese mundo perfecto, as persoas vense sometidas a un proceso de anulación que ben poderiamos chamar “kippelización”
(kippel son os obxectos inútiles, as cartas de propaganda, as caixas de mixtos logo de gastarse o derradeiro envoltorio dun chicle o xornal do día anterior. Cando no hai xente, o kippel reprodúcese
¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? – Philip K. Dick)
Gran parte da acción de Delimvois transcorre no interior dunha furna de metacrilato que ocupa o centro do escenario. Concibida como unha especie de rateira, trátase dun laboratorio no que están pechados os dous homes protagonistas que forman parte do experimento dunha muller científica.Un destes homes era xordo e o outro, cego. Agora, pechados nunha gaiola de metacrilato, ambos recuperaron os sentidos, mais seguen sen ter memoria. A científica trata de que o Subministrador Único de Coñecemento déalle unha nova forma ao pensamento daqueles dous aos que se pretende salvar da infelicidade. Delimvois é, en realidade, o territorio onde estas fórmulas de reeducación se levan a cabo co fin de evitar que os inadaptados queden fóra das murallas da cidade, da polis: o lugar onde se produce a integración dos diferentes.
No espacio escénico, a obra, prescinde do patio de butacas, de xeito que o público ocupa as cadeiras e tarimas situadas no mesmo escenario. Desde esta estrutura que forma un cadrado arredor do espazo onde se desenvolve a acción, os espectadores asisten ao espectáculo desde unha perspectiva á que non están afeitos, cunha proximidade máxima respecto aos intérpretes e á acción escénica . O espectador -integrado no mesmo escenario que os tres personaxes da obra- vai vivindo o pesadelo de calquera habitante de Estado Único:
A “ fábula” explora os límites mentais, os marcos ideolóxicos, as fronteiras das palabras e do  pensamento nas que dous homes coa memoria apagada e os sentidos recuperados e unha eminente muller  descobren os sentidos e con eles a identidade e o pracer.
Ruibal volve presentarnos temas e personaxes espello que conducen a trama polo místico/sensorial,  polo político/ individual.

05/01/11

Muñoz Molina lee El Quijote

: Pensemos no en términos de pedantería, de exhibición de plumaje, sino de ‘collage’, de acto de reconocimiento, de diálogo. Para mí el agradecimiento es mucho más importante que la ‘anxiety of influence’, tan celebrada. La gratitud a aquello que nos educa, que nos ha entusiasmado: lo que llaman ‘licks’ (literalmente lametones) los músicos de jazz, cuando en medio de una improvisación introducen una cita más o menos larga de un solo de otro músico. Quizás también, en los primeros años de mi trabajo publicado, había una urgencia juvenil, muy inmadura, por desplegar todo lo que uno sabía, que en realidad tampoco era tanto. La actitud postmoderna, el saberse epígono, parte de una tradición, de un sistema de citas, no debe de serlo tanto cuando parece que es la sustancia misma del libro que inaugura la literatura ‘moderna’: ahora estoy releyendo de principio a fin el Quijote y me asombra cómo la que es en gran medida la primera novela parece también la última, la más sofisticada, la más culturalista. Don Quijote no pierde nunca la conciencia de que está actuando, y casi todos sus interlocutores comparten con él, en mayor o menor medida, un sistema de referencias culturales que manejan continuamente en la vida diaria. ¿Hay algo más posmoderno que la conciencia que tienen don Quijote y Sancho, en la segunda parte, de ser personajes de un libro? ¿Y cuando se encuentran nada menos que a un personaje del Quijote apócrifo? No deben de ser tan rigurosas esas teorías de la posmodernidad aplicadas a nuestro tiempo cuando el ejemplo que mejor las ilustra es una novela de principios del siglo XVII…

Don Quijote: decide ser lo que no es, actúa para dotarse de una identidad nueva, que no le pertenecía, en la que es un impostor. El ‘self made man’ no debería ser un término de los negocios, sino de la literatura, porque eso es la tarea de los personajes, hacerse a sí mismos, contra el mundo, contra el pasado, contra lo que sea: devenir. Pero hay otro aspecto, que es el del malentendido, tema también fundamental de la novela: el de las percepciones equivocadas o confusas, causadas por la distracción, por la ceguera del amor, por la falta de experiencia. Proust es el maestro máximo: alguien parece ser una cosa y resulta ser otra, la identidad de los demás –los más próximos- es un misterio que nunca se acaba, y sólo se poseen indicios que hace falta interpretar. La anagnórisis sería paralela al desengaño: alguien llega a ser quien es, o descubre quién es de verdad; pero también, alguien descubre quién es el otro, o en qué se ha convertido.

03/11/10

Un libro entre magdalenas.

Es la novela de un poeta. Sándor Márai  publicó esta novela en dos épocas fuertemente diferenciadas: la primera, que comprende los dos primeros monólogos, escrita antes de la guerra y publicada en el 41, en Hungría, cuando la guerra aún no le había tocado de lleno. La segunda, que compone el tercer monólogo, la escribió en su exilio italiano en el 48, cuando la guerra y la postguerra habían hecho sus estragos en Budapest y en su gente.  Tras la guerra, modificó la novela ya publicada, que constaba del monólogo de Marika y el de Péter, añadiéndole un tercer monólogo, el de Judit.
Superficialmente,el tema esun triángulo amoroso sin adulterio .
Marika comienza su primer monólogo, contándole a una amiga cómo conoce  se casa y vive durante años con  Péter, tienen un hijo, que fallece, y  acaba  divorciandose .Marika lo ama, profundamente. Pero descubre que su marido es incapaz de soportar ese amor, y se siente culpable de algo que Marika trata de descubrir.
Péter, ingeniero y empresario, hombre elegante, educado y correctísimo, cuenta a otro amigo en su monólogo la misma historia, desde su punto de vista; como algo, durante toda su vida, algo que no hizo en su momento, se interpone en su matrimonio. Y cómo hace esfuerzos sobrehumanos para sobreponerse, pero es inútil. Hasta aquí, la novela es emocionante, se lee de un tirón y a pesar de que aparentemente podría parecer algo lenta por la forma del monólogo, no lo es. De hecho, el que el personaje se dirija a un interlocutor, hace muy fácil identificarse con éste y de hecho, nos convertimos en el oyente del autor, escuchamos sus confidencias.
Márai no es un autor superficial, entre líneas nos está contando varias historias más. Nos habla de la burguesía, de la clase social a la que pertenecen el protagonista y su esposa, en una época en que ser tildado de burgués podría considerarse un insulto. Los años de entreguerras son años del triunfo de las ideas marxistas en Rusia, y su popularización en toda Europa; los intelectuales hacen de ellas su caballo de batalla. Pero Márai, que es un intelectual, ve también el otro lado de la moneda. Él, que pertenece por nacimiento y por educación a la burguesía, ve a la burguesía por dentro y su crítica llega a ser terrible, a pesar de que es a sí mismo al que está criticando. Según expresa por boca del amigo escritor, Lázár, los artistas, aunque surgen de la burguesía, son críticos respecto a ella, y respecto a cualquier otra clase social.

 Judit , la sirvienta, protagoniza el tercer monólogo, convertida en señora sigue siendo, en el fondo, la campesina que vino de la tierra, oliendo a heno y a patatas. Una nueva rica que se ríe de los ricos, pero a la que le gusta la riqueza.

18/10/10

Estase a falar.

Un encarapuchado asasinou de tres disparos a Mario Dacosta, parlamentario do Bloque Nacionalista Galego, cando saía da reunión do consello nacional no que a executiva, co seu voceiro á cabeza, Óscar Quiroga, presentou a súa dimisión.Os feitos aconteceron pouco despois das seis da tarde, cando Dacosta se dispuña a arrincar o seu coche, estacionado no aparcadoiro do Hotel Congreso de Santiago de Compostela. Segundo fontes da Delegación do Goberno, o pistoleiro achegouse ao parlamentario e asestoulle tres tiros, fuxindo posteriormente nun vehículo Renault Clio. Un dos disparos impactoulle na cabeza, provocándolle a morte. Os servizos sanitarios trataron de reanimalo no lugar do crime, sen éxito, durante media hora.
O presidente en funcións da Xunta de Galiza, Felipe Méndez Tarrío, cualificou o suceso de “atentado contra a democracia”. O vicepresidente Óscar Quiroga, amosouse “conmocionado” e afirmou que “Galiza saberá estar á altura das circunstancias” ante un asasinato “que enche de rabia a todos os demócratas, e especialmente aos nacionalistas galegos”. Fernando Xelmírez, secretario xeral UPG, partido integrado no Bloque e no que o parla-mentario militaba dende 1982, amosouse conmocionado polo suceso e cualificou a Dacosta de “camarada insubs-tituible e extraordinario patriota galego”. Horas antes do crime, Óscar Quiroga anunciara a súa dimisión ao comezo do consello nacional da formación frontista, conclave no que tamén presentou a súa renuncia toda a executiva. Abríase así unha nova etapa despois da derrota sufrida nos comicios autonómicos do 1 de marzo, cuxos resultados devolveron a maioría absoluta ao Partido Popular en detrimento do bipartito formado por PSdG-PSOE e BNG.
Alberto Cudeiro, un detective elegante con ínfulas taoístas, recibirá da dirección do BNG o encargo de investigar este crime, que o levará, tamén, a resolver un enigma relacionado coa guerra civil.
Páxina de Xerais

Asasinato no Consello Nacional

Asasinato no Consello Nacional é unha novela de Diego Ameixeiras, publicada por Edicións Xerais en setembro de 2010. . O autor contaba con outra dúas obras; Tres segundos de memoria e Dime algo sucio A obra é una homenaxe a Manuel Vázquez Montalbán e seu Asesinato en el Comité Central (1981).
Está protagonizada polo detective Alberte Cudeiro e a acción principal ten lugar en abril de 2009. No tempo narrado hai frecuentes analepses, desde 1936, até o momento do asasinado de Mario, pasando pola década de 1980 , e de 1990 e 2000 nos que transcurre a mocidade de diversos personaxes. Pode, tamen, apreciarse algunha prolepse, pois algún dos personaxes menciona proxectos futuros, que na vida real foron levados a cabo (como un congreso sobre a lingua organizado polo IGEA). A novela está chea de referencias culturais contemporáneas, desde musicais (Sonic Youth, The (International) Noise Conspiracy, Real Filharmonía de Galicia, The Melvins, Alice in Chains...), cinematográficas (Michelangelo Antonioni...), filosóficas (Michael Löwy, Jürgen Habermas, Gilles Deleuze, budismo...) ou literarias (Sam Spade...).
Hai unha forte presenza da política nacional, estatal e internacional contemporánea. Menciónanse tamén os clásicos do galeguismo (Castelao, Bóveda, Vilar Ponte, Risco ou Otero Pedrayo).Tamén se fai referencia a outros elementos da cultura galega pasada (como a Emilia Docet, miss España 1933) e contemporáneos (Inditex).
O espacio e , tamen, reconocible. A acción discorre principalmente en Santiago de Compostela do que atopamos moitos espazos abertos (Alameda, Bonaval, zona vella...), aparecen espazos pechados como as sedes da UPG e o BNG, o Auditorio de Galicia, ou bares e discotecas de sona (Maycar, Ruta, O Dezaseis...). O piso de Alicia está en Bertamiráns (Ames). Amais da acción inicial e final en Ourense, hai desprazamentos a Ferrol e Pereiro de Aguiar.

17/10/10

Todo é silencio. Crónica de Sandra Faginas

A CONSTRUCIÓN MÍTICA DO NARCOTRÁFICO
MANUEL RIVAS RESOLVE NA ESCURIDADE DUN TEMPO NO QUE A MAFIA DETURPOU A ALMA DE BRÉTEMA, TRASUNTO DUNHA GALICIA QUE SE ENGANCHOU AO DELITO E Á MORTE
O remate da última novela de Manuel Rivas (1957) deixa no padal aínda o sabor asalitrado desa prosa súa anfibia que desta vez arrastra como o mar atlántico a historia ficcionada do narcotráfico galego. Unha obra, Todo é silencio, construída desde a mítica duns personaxes que representan a orixe dunha nova evanxelización: o demo agochado nos oráculos dos caciques contrabandistas que abandonan o vello mundo, o tabaco, e aspiran outro novo, a cocaína. Un paso que lle serve ao autor para resolver na escuridade dunha época, desde os sesenta aos oitenta, na que a mafia deturpou as almas, as institucións, e, tamén, a linguaxe. De aí que dende o título suxerido nese verso seseante rosaliano («Todo é silensio mudo, soidá, dolor») as palabras queden convertidas en sentenzas, nun xogo orixinal dun narrador implicado no celme dos sucesos da historia, que permite que os personaxes cuspan ladaíñas e refráns como a Biblia fai cos salmos.

Porque desta vez, como sucedeu en Os libros arden mal, Rivas indaga dun xeito moito máis acentuado nas relacións da linguaxe e o poder, do crime, nunha volta iniciática á orixe proverbial onde os personaxes aparecen desposuídos da fala, do reclamo, do canto da verdade, da defensa, tal e como se nos anuncia na primeira frase: "A boca non é para falar, É para calar." Este arranque mudo serve como unha salmodia, esa mesma que inspirou a obra («Os ídolos dos pobos son prata e ouro [...] teñen boca, pero non falan, teñen ollos pero non ven, teñen oídos, pero non oen») para atraernos á creación dun universo paradoxal, real e ficticio, material pero non espiritual, terreal mais non divino, no que o mar enturbia simbolicamente a relación dos personaxes, como un ser supremo, que dá e quita a vida, nun trasunto da Xénese.

Neste invisible fío é onde sucumbe o lector que queda enleado na rede tecida por Rivas nesa dobre lectura (real e mítica) na que por un lado se recoñece nuns feitos dos que se cumpren 25 anos a impunidade dunhas bandas que se instalaron no sur de Galicia e a metafórica duns seres poliédricos muxidores e vítimas desa malla delitiva (Leda, Fins Malpica, Brinco e Mariscal...) con distintas respostas ao culto idolátrico artificial representado polo capitalismo do po máxico. Pero na mirada de Rivas o que sorprende en rigor é que non hai apaixonamento, nin sequera un ápice de distancia, nin unha fenda pola que escorregue unha dobrez irónica de quen olla afastado para eses seres verdaeiramente ficticios, non, o autor narra desde dentro cara a fóra como un deles, fundido, oculto na mafia da literatura para ofrecernos unha prosopografía perfecta da outra cara de Galicia, a secreta, que agocha outro mar de almas corrompidas.

En Todo é silencio, Rivas dinamita a acción tamén para pervertela nunha estrutura cronolóxica que vaia abalando entre o ritmo frenético dos diálogos e o apousamento descritivo dunha paisaxe devoradora. É nese fímico transcorrer alicerza unha obra que non encaixa no cualificativo de novela negra, no sentido de que se ofrece a cara escura dunha sociedade que podrida sobreviviu a un tempo no que mar disfrazou a morte de cor branca ata que a boca por fin dun grupo de madres se abriu para berrar. Sandra Faginas

Todo é silencio comentado por ARUME

Manuel Rivas xoga cun serio handicap: son altas as expectativas que crea porque raras veces decepciona. Parte dunha posición condicionada, sempre por riba do esperable e, por tanto, os lectores xulgan máis esixentes as súas novas propostas. Con outros, máis novos, menos prometedores, a benevolencia evita censuras graves. Con Rivas, a lectura comeza con sospeitas, parangóns e permanente receo. Tamén é certo que a cambio os seus devotos perdoan os pequenos desfondamentos, os seus clichés demasiado familiares. Pero hai que recoñecerlle o desafío que supón sempre a súa saída á palestra cada certo tempo, cun bó grupo de lectores, nada inxenuos, que coñecen as súas zunas e o seu modo de narrar singular.
Esta novela de Todo é silencio (cuxo título rememora o verso rosaliano) tampouco defrauda esa determinación previa. Atopamos os signos inequívocos da narrativa de Rivas: a presencia simbólica e poderosa dos mapas ou da escola ou da figura do mestre ilustrado de estirpe republicana (neste caso co engadido tamén ilustrado dos indianos que construiron escolas por toda a xeografía galega); a zooloxía ou a botánica como fonte inesgotable de metáforas; os equívocos lingüísticos que Rivas anota en forma de lista no seu caderno habitual (como puiden ver eu nunha memorable para min ocasión en que tiven a honra de presentalo), as patoloxías siquiátricas (a epilepsia dun dos protagonistas, as ausencias, a adicción doutro, a tendencia melancólica que conduce á desesperación ou á negación dun mesmo) como punto de partida para o fluxo estrañado da conciencia; a onomástica ou os modismos como arranque enxeñoso de brincadeira; a épica que remata grotesca por contraste entre a gravidade do momento e o ridículo do esceario (como na anécdota do búho avisador); o lirismo marino de peixes e escuma (a descripción da praia, ese outro mapa ou croquis que un bota en falta como apéndice e que espero que Xerais achegue en vindeiras edicións); a retranca amablemente irreverente, inocua pero chusca, que impregna boa parte dos diálogos; a anatomía humana (unhas dedas, unhas unllas, o cabelo deses cancerbeiros do cemiterio) como síntoma do porvir.
Pero tamén atopamos a rica lingua de Rivas (léxico preciso, frases breves, case con ritmo de versos, parágrafos circulares, recurrentes) en perfecto estado de forma. A posible grandeza do libro reside nese aspecto, como ocorre case sempre cos seus textos, sexan novelas, contos, crónicas ou cortos artigos xornalísticos. Rivas, neste caso, escribe unha novela con claras compoñentes dramáticas. Eu auguro unha pronta versión cinematográfica ou mesmo unha posta en escea inmediata. A narración é máis ben unha sucesiva suma de escenificacións calculadas, con acotacións, descripcións precisas do lugar que ocupan no esceario (o bar, ese mundo coral de tanta teatralidade, pero tamén a escola abandonada, derruida, a comisaría, a habitación). Di el que escribe con/por golpes de mar. A composición da novela en corenta e cinco cadros, ao tempo divididos ás veces por pequenas esceas ou simplemente mediante a incorporación dun branco na páxina que ben pode representar un silencio ou a palpable mostra de que o narrador colle aire. Lembrei eu ao ler as súas declaracións o primeiro verso da famosa oda de Gimferrer: “Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos.” Porque a pesar de que o libro parece escrito a pequenos e reducidos impulsos, estes, como as brazadas dos remos das dornas (esa metáfora que tanto gusta a Rivas de remar de cara á costa para ver o que vamos deixando atrás), levan un ritmo pautado, que ordenan o conxunto con precisión case matemática.
A historia que conta Rivas constitúe unha especie de epítome do mundo do narcotráfico nunha vila calquera das rías galegas. Para iso elixe unha poboación inventada, Brétema, construida por acumulación e ao tempo por síntese de todas, con eses elementos naturais (praia, peirao, duna, rochas, cons, vaos) que outorgan validez universal e identificatoria á paisaxe. O tempo, inconcreto mesmo na precisión de estacións ou de anos pero descifrable nos costumes, nas cancións ou nos modelos automobilísticos, vai desde os anos 70 do contrabando do tabaco (explicado de forma algo apresurada como derivación do estraperlo ou do comercio do wolfram) aos anos (máis ben na segunda parte) 80 ou 90 da fariña, da incorporación dos cárteles internacionais e da violencia extrema. O ambiente descrito, para quen vivira, por exemplo, no Cambados (as camisetas amarelas de fútbol tendidas ao sol) dos miñanco e dos charlíns, resulta tristemente coñecido a través dos continuos relatos que as xentes contaban naqueles días: adolescentes que contribuían ás descargas, partidas de billar ata as tantas da madrugada nun bar de carretera, as planeadoras á porta da casa en Tragove, os contrabandistas tomando o café no mesmo bar das tertulias fronte ao mar de frades. O telón de fondo e mesmo a fasquía de boa parte dos personaxes obedecen a materiais fascinantes que se poden atopar na boca de tantas persoas que viviron aquel tempo nas vilas da costa galega. Os secundarios desta novela de Rivas chegan a ter cara e rostro na miña memoria persoal: poden semellar ás veces demasiado tópicos (“Que diálogo! Mágoa de telenovela”, p. 123), pero tamén o mundo daquela tendía a recrear perfiles cinematográficos, en acenos ou en vocabulario aprendidos en películas, como recorda, entre outras, a extraordinaria Gomorra de Saviano ao describir o gusto dos capos da camorra napolitana por remedar aos gángsteres de O Padriño ou de Goodfellas ou nesta novela na predilección que amosan os protagonistas polos western, que eles chaman do oeste.
O que fai singular este relato é precisamente o que escapa a esa especie de operación de acrisolamento do narcotráfico: a colocación dos focos narrativos en tres protagonistas novos, un triángulo que nas primeiras esceas semella o modelo de Dous homes e un destino ou de Jules et Jim, que son os que dan coherencia e xustificación a todo o relato. Os primeiros cadros presentados a modo de xogos adolescentes con eles posúen unha forza extraordinaria e advirten ao lector afeito ás voces de Rivas de que todos eses momentos han cobrar interese a medida que van medrando. Fins Malpica, Leda Hortas e Víctor Rumbo forman a columna vertebral da novela e das súas propias historias van cobrándose ás dos demais. Nos paratextos desta novela se insiste na importancia doutro protagonista, o Mariscal, que aparece citado desde a primeira frase. Este personaxe, o capo máximo, cunha historia digna de ser contada polo miudo (cousa que elude Rivas, quen prefire o resumo, magnífico a pesar do teor algo esperable das peripecias), ofrece interese porque, de todos, é o único que ten algunha formación intelectual, o que lle permite a Rivas (non ao narrador que debería construirse autónomamente)* xogar coa súa innegable facilidade para as ocorrencias de corte lingüístico, aínda que abusa delas en moitas ocasións. Non é, porén, para min, e malia o intento de enriquecelo con matices contradictorios (a entrevista coa xornalista non é das mellores partes da novela), o verdadeiro protagonista do libro. Eu prefiro máis esa introspección ausente de Fins (a súa relación con Mara daría para algo máis, creo eu), a ambigua e silenciosa presencia dunha Leda contemplada desde lonxe ou a revoltosa e desacougante figura de Brinco, un dos personaxes se cadra máis atractivos da historia, a pesar da súa aparente vida salvaxe chea de tópicas anécdotas e historias máis ou menos adiviñables.
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Rivas, neste Blog

21/09/10

En el Blog de Ana Bande.


LUNES, SEPTIEMBRE 20, 2010
El hereje, Miguel Delibes
Hai quen defende que é importante que a xente lea, sen reparar na calidade e mesmo na veracidade dos textos. Pero a min, logo de pechar os ollos para deitarme sobre esta inmensidade dos campos de Castela ollando os solpores que a pluma do escritor artesán debuxa páxina tras páxina, dame mágoa ver tanto tempo de lectura como se perde en eclipses, catedrais, códigos, biblias e andrómenas varias compostas sen oficio e sen arte ningún. Porque o xornal está case asegurado para quen rexistre o seu relato baixo o epígrafe que corresponde. Escribir novela histórica é garantía. Todos podemos comprobalo. E é unha mágoa. Primeiro porque o xénero non merecía esta arroutada editorial. Que o Herexe quede sepultado polos exemplares que só permanecerán horas nos anaqueis das librerías faime lembrar no personaxe de Hrabal. Hanta, aquel sabio de Praga que levaba trinta e cinco anos traballando nunha trituradora de papel. O seu amor polos libros manifestábase nesta curiosa actividade de destruilos e salvalos. Non me cabe dúbida de que Hanta libraría ao Herexe da queima xunto con aqueles Lao Tsé, Kant e Hegel que amoreou en tan perigosa inestabilidade nas paredes do seu dormitorio. Eu tamén salvaría ao Herexe da queima, como tamén salvaría a Cipriano Salcedo da fogueira da inquisición. Perderse este percorrido pola vida deste comerciante castelá si que é unha herexía, abofé.

12/09/10

Lo que me queda por vivir

Llegaría septiembre, con su renovada energía escolar y la melancolía de los últimos días amarillos del verano”
Han pasado cuatro años desde que Elvira Lindo publicó su anterior novela Una palabra tuya , esta mueva novela Lo que me queda por vivir supone un cambio de registro respecto a sus anteriores libros,encontrmos en ella una voz más personal , una novela tierna, emotiva y dolorosa.
La protagonista es Antonia, una mujer de veintiséis años que un buen día se ve sola con un niño de cuatro años en el cambiante Madrid de los años ochenta(Un canario al lado de un conducto del gas, un despacho pintado de amarillo chillón, un sofá donde leer tumbada en bragas, una Olivetti en la que escribe guiones para la radio ,una madre y un niño de cuatro años completamente solos. En ese escenario ha construido Elvira Lindo la novela )
Ésta es la historia de un viaje interior. Antonia es una mujer que se enfrenta a la juventud y a la maternidad mientras ansía hacerse un lugar en la vida, en una ciudad y en una época de tiempo acelerado, que se presta más a la confusión que a la certeza : una madre muy joven y un hijo muy pequeño, los dos frágiles cada uno a su manera y los dos destinados sin remedio a la fortaleza, para protegerse el uno al otro, para darse un amparo mutuo. Gabi, el niño de cuatro años de esta novela, tiene una complejidad tan llena de matices como la de las personas mayores que lo rodean, lo cuidan, lo confunden a veces.

Leer entrevista a Elvira Lindo

When you wish upon a star


Toda la novela tiene una “banda sonora” pero tal vez, la canción más significativa y evocadora (Aparte del bolero que le da título) es “When you wish upon a star“, la canción que canta Pepito Grillo en Pinocho. En la novela, la madre y el niño la bailan. El niño, emocionado por ser el compañero de baile de su madre, cierra los ojos y se duerme.

11/07/10

Para Sofía


Voltei, hoxe, a ler Bartleby, o escribente, un relato de Melville que recomendo encarecidamente. Bartleby, o escribente, publicada en 1853, é un dos relatos máis orixinais da literatura universal e unha das maiores alfaias de Herman Melville

05/07/10

Futbol y Literatura

En Fiebre en las gradas, Hornby refire a súa tumultuosa relación co fútbol e co seu equipo, o Arsenal londiniense. Cun entusiasmo contaxioso e a súa característica ironía, Hornby cóntanos o que ocorre cando un deixa que o fútbol dea contido a uns cuantos ocos que deberían estar ocupados por outras cuestións. Este adicto ao fútbol rexeita invitacións a vodas porque ese día o Arsenal xoga na casa, ou asocia a súa primeira gran ruptura amorosa á perda dun xogador emblemático do equipo.
Hornby interrógase na obra sobre a esencia desta obsesión e describe con humor en que consiste verdadeiramente ser seareiro dun equipo. Fiebre en las gradas é tamén unha lúcida radiografía das reviravoltas deportivas e sociais deste deporte e termina converténdose nunha sentida declaración de devoción e lealdade a un deporte, a un club e, sobre todo, á comunidade de sufridos seguidores que conforman a súa verdadeira esencia.
Unha das afirmacións que o autor nos da no libro é que os verdadeiros seareiros non elixen os seus equipos senón que son os seus equipos os que lles elixen a eles. O verdadeiro seareiro é un enfermo do seu equipo, e co seu mal vive sen posibilidade de saída, esclavizado por un calendario de competicións que marca as pautas da súa vida.
Nick Hornby, que se recoñece a si mesmo como un caso clínico e dos peores, dignifica ou, polo menos, resta dramatismo á figura do afeccionado compulsivo. Como supporter nunha illa longamente azoutada pola violencia hooligan, Hornby preséntase a si mesmo como un tipo normal, fanático do seu equipo pero á vez pacífico e racional. Isto é fútbol e só iso, aínda que, a súa influencia na vida do siaeiro pode ir moito máis alá do inicialmente imaxinable. Así, o autor define en varias ocasións a tan particular deporte como o gran retardante , que fai que a nenez máis irresponsable prolónguese máis tempo do aconsellable .Mentres se disputa un partido de fútbol, son un crío de once anos, proclama Nick resignado. Descobre ademais unha gran verdade o fútbol é un sustitutivo na vida do seareiro, capaz de ocupar durante longo tempo o sitio que outras cousas máis importantes (o amor, a amizade, a propia formación) deberían ter, até o punto de producirse unha identificación total entre o club e o siaeiro.

03/07/10

Para Sofía

Ganadora del Prix Femina-Vie Hereuse en 1933, y mítico long-seller, La hija de Robert Poste está considerada la novela cómica más perfecta de la literatura inglesa del XX. Brutalmente divertida, dotada de un ingenio irreverente, narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm, en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, domina­do por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su desgracia.

22/06/10

Rosalinda Fox


Rosalinda Powell Fox nunca pudo imaginar que llegaría a vieja. A muy vieja, exactamente a los 96 años con los que murió, hace tres, en Guadarranque (Cádiz). Falleció en una casa que estuvo en un paraje idílico, cuando ella compró los terrenos, y acabó rodeada de chimeneas industriales, cuando Franco decidió instalar cerca un polígono químico.

Rosalinda había llegado al norte de África enferma de tuberculosis bovina; una mujer distinguida que había estado seis meses atada a una cama para curarse sin éxito; alguien por la que ningún médico hubiera apostado. Se ignora si era modesta o no, pero en el libro en el que contó parte de sus aventuras, La hierba y el asfalto, decía que Churchill le agradeció sus labores a favor del Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial.
La primera vez que Franco hizo daño a esta inglesa -espía, amante y aventurera, que se crió y casó en Calcuta fue en 1940- cuando cesó de manera fulminante y traicionera a su amante, Juan Luis Beigbeder, anterior alto comisionado en África, anglófilo por Rosalinda, extravagante, mujeriego, políglota, cultísimo y contrario, gracias en parte a la persuasión de su amante, a que España prestara ningún tipo de apoyo a Alemania e Italia en la Segunda Guerra Mundial. Justo lo contrario que opinaba el rubio y apuesto Serrano Suñer, su sucesor en la cartera de Exteriores, casado con una hermana de Carmen Polo, Zita.
A Beigbeder, su aventura con la inglesa le costó un exilio en Ronda. A Serrano Suñer, poco tiempo después, su lío con otra aristócrata, pero española, la Marquesa de Llanzol, le costaría la salida de los círculos de poder del Régimen. El cuñadísimo vivió mucho más. Beigbeder murió a los pocos años, con la casa de Guadarranque ya construida: mirando a Tánger y con parte del artesonado de su morada de Tetuán. Por entonces, trabajaba en una inmobiliaria en Madrid, mientras Rosalinda arreglaba papeles y cuentas corrientes en Inglaterra.
La historia de Rosalinda tiene pocas fuentes. El periodista especialista en el Magreb Domingo del Pino escribió un amplio artículo sobre su condición de aristócrata intrépida, conductora de un pequeño Austin rojo camino de las fronteras del norte de África como posible espía al servicio de Su Majestad británica. Fue ese escrito el que llamó la atención de María Dueñas, que vio allí material para su exitosa primera novela, El tiempo entre costuras. En ella se inventa a una protagonista, Sira, a la que Rosalinda convertirá en una espía con un taller de alta costura en Madrid como tapadera. Sira acude a Embassy a la hora del aperitivo para transmitir sus mensajes a Alan Hillgarth, jefe de los servicios secretos ingleses en la capital durante aquella época postbélica en España y prebélica en el mundo.
Parte de la familia de María Dueñas vivió en Tetuán, así que no le fue difícil recrear el ambiente del muchas veces olvidado Marruecos español. En las páginas de la novela no podían faltar los años más apasionantes de Tánger, aquellos años de la Segunda Guerra Mundial en los que espías, millonarios, bellezas cosmopolitas y un tanto disolutas, refugiados judíos, se daban cita en la barra del hotel Minzah, donde Dean preparaba los cócteles. Un ambiente en el que claramente se inspiró Casablanca, la película que se tenía que haber llamado Tánger.
Cuando Rosalinda Powell Fox se murió, hace apenas tres años, en Guadarranque, poca gente sabía que aquella viejecita frágil y nonagenaria pudiera haber tenido influencia en la política europea en los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Aquella anciana de ojos azules, que, según la última señora que la cuidó, era «muy distinguida y elegante» más que un bellezón, enamoró en el 38 a Juan Luis Beigbeder.
Myra es una irlandesa que ahora vive en San Roque y una de las últimas amigas de Rosalinda. Le solía llevar una barra de labios de Chanel porque la inglesa fue presumida hasta el final y todo un carácter, según cuenta la señora que la cuidó los últimos años. En aquella casa queda una inmensa estantería con todo tipo de libros, «de Shakespeare, a best sellers, de flores, de historia, parece difícil leerse eso en una vida», dice Nicolás, el hijo de los guardeses.
Luis Cuervo fue también amigo tardío de Rosalinda. Este diplomático afincado en la zona de Sotogrande fue compañero de bridge de la inglesa y le prologó El césped y el asfalto, una recopilación de recuerdos que publicó para sus amigos en una pequeña editora local, disponible ahora en Internet por más de 100 euros el ejemplar. «Le dije que tenía que escribir algo más serio, que aquello era un poco sentimental», cuenta Cuervo.
Y es que Rosalinda Fox fue de esas personas que tuvo la suerte de vivir en los sitios más apasionantes de cada momento. Estuvo en los juegos olímpicos de Alemania antes de la Guerra y allí conoció al general Sanjurjo, con el que volvió a coincidir en Portugal, país al que se marchó Rosalinda desde Inglaterra buscando buen tiempo y una colonia inglesa.
Cuando Estoril se puso demasiado caro, llegó a Tánger y allí fue donde, en 1938, se consumó el romance con Beigbeder, mucho mayor que ella, feúcho y apasionado del Magreb. En su libro, nunca dice que fue espía pero basta con leer entrelíneas. Puede ser que se acercara al militar franquista por mero interés pero aquello se convirtió en una apasionada historia de amor.
A pesar del horror de chimeneas industriales, nunca quiso dejar aquella casa de Guadarranque que le pidió construir Beigbeder con vistas a Tánger. En casa de Rosalinda, en Guadarranque, hay papeles y fotos para reconstruir una de esas biografías apasionantes de entreguerras. José Mario Armero, ex director de Europa Press y muñidor de la transición, ya fallecido, tiene una biografía inconclusa de Beigbeder, un personaje fascinante del primer franquismo que acabó urdiendo planes contra el Régimen desde EEUU. Se sabe que estuvo invitado por los Windsor en las Bahamas. Y que quiso poner un gobierno provisional monárquico en Tánger. Allí donde daban las vistas de su casa de Guadarranque.
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Rosalinda Powell
l Aristócrata británica y aventurera, murió a los 96 años en Guadarranque (Cádiz). Churchill la alabó como espía.
l Fue la gran amante del primer ministro de Exteriores de Franco, Juan Luis Beigbeder.
De novela. Su historia de amor ha inspirado «El Tiempo entre costuras» (Ed. Temas de Hoy), de María Dueñas.

21/06/10

El tiempo entre costuras


Levaba tempo véndoa nos andeis das librarías, na lista dos máis lidos de varios xornais, na casa dos meus amigos. A portada era un pouco feminina , o titulo semellaba O club da calceta, e eu non o tiña nada claro.
Merquei o libro cara ao verán e comecei a lelo o primeiro fin de semana sen nada que corrixir. O libro engancha dende o primeiro momento e mellora segundo avanza mantendo o interese ata o final
Con ritmo áxil, María Dueñas tece unha trama chea de personaxes interesantes, aventuras inesperadas, historias, conspiracións, morriña, política... Non aburre , cada capítulo depara unha sorpresa, mantén ao lector enganchado.
Na lectura pasaba por fragmentos que chamaban a Galdós, outras veces o suspense e a intriga deixáronme nunha película de Hitchcoch, outras no mundo da Casablanca de Bogart .

Lera novelas, moitas novelas, sobre a guerra civil española e sobre a Segunda Guerra Mundial, pero ningunha situada no Protectorado de Marrocos nese tempo. Estou a piques de rematar e xa
busquei outras obras da mesma autora e , resulta que é a primeira!

David Morandeira nos habla de Harry Potter


Me encanta Harry Potter porque tiene historias divertidísimas que "enjanchan" mucho.
Todas sus aventuras son diferentes, en las tres novelas que he leido, el personaje vive todo tipo de peripecias con sus amigos Ron y Hermione.
Yo, hasta ahora ,sólo había leído un libro Nunca seré tu heroe que también me gusto, pero los de Harry Potter me gustan mucho más. Voy por el cuarto Harry Potter y el cáliz de fuego y cuando Loli no me de la vara pienso seguir leyendo. Tengo en casa los otros tres (mi hermana lee mucho).

Para Sofía

Despues de leer Mujercitas seguro que te gustará culquiera de las obras de Jane Austen.
Sentido y sensibilidad (1811)
Orgullo y prejuicio (1813)
Mansfield Park (1814)
Emma (1815)
La abadía de Northanger (1818) póstuma
Persuasión (1818) póstuma

Fue Jane Austen quien primero representó la personalidad específicamente moderna y la cultura en la que ésta se produce. Nunca antes se había mostrado la vida moral como ella lo hace ver, y nunca antes se había creído que fuera tan compleja, difícil y exhaustiva. Hegel habla de la "secularización de la espiritualidad" como una característica fundamental de la modernidad, y Jane Austen es la primera en contarnos lo que esto supone.
Esta autora no utiliza un modelo de personaje, virtud o vicio perfecto. Su filosofía consiste no sólo en rescatar la luz de bondad en lo que se presenta como su opuesto, sino también destacar lo débil y efímero de lo bueno. Es su concepción del ser humano como ser social, y por tanto no individual, lo que la lleva a abstraerlo y aislarlo. Además, el hombre, para la autora, es el producto de las influencias sociales que actúan sobre él. Por otro lado, la virtud se halla relacionada a las diversas formas de parecer, impulsada por la lucha y el deseo de superación. El hombre no es estático, sino que se mueve constantemente, y así lo hacen sus ideas.
Es un hecho común que en las novelas de Austen encontremos pequeños grupos sociales, generalmente compuestos por familias que vivían en asentamientos rurales. Su obra demuestra como se mantuvo indiferente a los debates políticos de su tiempo, a la vez que exponen el medio rural sobre el que se abordan distintas mentalidades y formas de pensar, sin la necesidad de caer en diferencias importantes de clase.

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