Cansada de mujeres
de historias terribles que ellas me contaban,
cansada de la piel,
de sus estremecimientos y solicitudes,
como una ermitaña
me refugié en las palabras
de historias terribles que ellas me contaban,
cansada de la piel,
de sus estremecimientos y solicitudes,
como una ermitaña
me refugié en las palabras
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