12/04/10

El camino



su madre se había sentado , con las bastas manos desmayadas en el regazo. Repentinamente se sentía extenuada y nuda, absurdamente vacua e indefensa. El padre se dirigía de nuevo a ella:
-Es cosa decidida. No me hagas hablar más de esto. En cuanto el chico cumpla once años marchará a la ciudad a empezar el grado.
La madre suspiró, rendida. No dijo nada

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